El taller

Del grano a la barra

Arte hecho chocolate

Bean to bar quiere decir que el grano entra entero al taller y sale convertido en barra sin pasar por otras manos.

Lo corriente en el mercado es lo contrario: se compra cobertura —chocolate que otra fábrica ya hizo—, se funde, se moldea y se le pone un nombre encima. Ahí el sabor viene decidido de antes y la marca solo elige la forma.

Aquí se parte del grano. Eso pone tres decisiones de sabor en nuestras manos y no en las de un proveedor: qué cacao se compra y de dónde, hasta dónde se tuesta y hasta dónde se refina. Las tres se toman en el taller, y las tres cambian lo que usted prueba.

Lámina I

Los útiles del taller

1 · Pincel
2 · Espátula de pintor
3 · Paleta
4 · Cincel
5 · Mazo
6 · Compás de puntas
7 · Manga pastelera
8 · Espátula acodada
9 · Tamiz
10 · Mortero
11 · Termómetro
12 · Molde

Del pincel al molde, los tres oficios de esta casa comparten más de lo que parece: en la pintura, en la escultura y en la repostería la mano hace siempre lo mismo — retirar lo que sobra, y detenerse.

1En montaje
Fig. 1 · La mesa de selecciónLos granos extendidos, revisados uno a uno antes de entrar al horno.
Paso 1 de 7

Inspeccionamos

Se seleccionan a mano

Se separan los granos partidos, los planos, los mal fermentados y los que traen moho. Es el paso más lento del taller y el que más decide: ninguna etapa posterior corrige lo que aquí se deja pasar.

Un lote no se juzga por sus aciertos sino por sus defectos. Basta un grano mohoso entre cien para que el lote entero cambie de sabor.

2En montaje
Fig. 2 · El hornoEl momento en que el grano empieza a oler a chocolate y todavía no lo es.
Paso 2 de 7

Horneamos

Cada tamaño de grano, su propio calor

El tueste se ajusta al calibre del grano. Tostar juntos uno pequeño y uno grande quema el primero antes de que el segundo llegue a desarrollarse, así que el lote entra separado por tamaños.

El tueste no añade sabor: revela el que la fermentación ya dejó dentro del grano.

3En montaje
Fig. 3 · El enfriadoLa capa fina sobre la mesa: cuanto más extendida, más rápido cede el calor.
Paso 3 de 7

Enfriamos

Detener el tueste también es tostar

Los granos salen del horno y se extienden para que suelten el calor rápido. Si se dejan amontonados siguen cocinándose con su propio calor y el perfil que se buscó se pasa de largo.

El calor residual sigue trabajando después del horno. Enfriar no es lo que viene después del tueste: es la última decisión del tueste.

4En montaje
Fig. 4 · La trituradoraEl grano abierto: cáscara y nib todavía revueltos.
Paso 4 de 7

Trituramos

Quebrar, que no es lo mismo que moler

El grano se rompe hasta que la cáscara se abre y suelta el nib. Aquí no se busca finura sino un quiebre limpio, con los fragmentos parejos.

Es exactamente el gesto del escultor: se retira material sin tocar la forma que está debajo.

5En montaje
Fig. 5 · El aventadoLa cáscara sale por arriba; el nib cae limpio.
Paso 5 de 7

Separamos

La cáscara se va, el nib se queda

Se aparta la cáscara del nib. La cáscara amarga y raspa; el nib es todo lo que queda del grano y todo lo que va a llegar a la barra.

Toda la separación se apoya en una sola diferencia: la cáscara pesa casi nada y el nib pesa. Una corriente de aire bien medida basta para elegir entre las dos.

6En montaje
Fig. 6 · El molinoLa pasta corriendo: el punto en que el sólido se vuelve fluido.
Paso 6 de 7

Molemos

El nib se vuelve líquido sin que se le añada nada

Los nibs se muelen hasta obtener licor de cacao. No se le agrega grasa: el nib es más de la mitad manteca y al molerse la suelta, así que deja de ser sólido y empieza a fluir.

Es el único paso del taller donde el material cambia de estado por sí solo. Lo que sale del molino es cacao puro y nada más.

7En montaje
Fig. 7 · La refinadoraDonde la receta deja de ser común y empieza a ser de la casa.
Paso 7 de 7

Refinamos

Aquí entra la mano de la casa

Se refina la pasta y se suman nuestras mezclas de autor. Se define la textura y aparece el carácter que separa una pieza de otra: de este paso en adelante dos barras del mismo grano ya no saben igual.

El límite lo pone el paladar, no el molino.

Y de aquí en adelante

La barra deja de ser una receta y pasa a ser una obra

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